La variabilidad de la frecuencia cardiaca en la monitorización del entrenamiento

Una óptima prescripción del entrenamiento requiere un enfoque individualizado, con un equilibrio apropiado de estímulos de entrenamiento y de recuperación (1, 2). Entendiendo que la recuperación consiste en respuestas fisiológicas integradas, en las cuales el sistema cardiovascular desempeña un papel fundamental en la facilitación de muchas de estas respuestas, incluyendo la termorregulación y el intercambio de nutrientes y productos de desecho. Todo ello orientado a evitar el sobrentrenamiento, entendido por la descompensaciónentre estímulos de entrenamiento/competición y descanso. 

– Dr. Eduardo José Fernández Ozcorta (PhD, NSCA-CPT)

Uno de los principales instrumentos de monitorización del entrenamiento ha sido el ritmo cardíaco, transformándose en un instrumento ampliamente utilizado en el mundo del entrenamiento (3,4) y en diferentes patologías (5). De hecho, la monitorización del ritmo cardiaco abarca más parámetros que los datos de frecuencia cardiaca.

Hemos de saber que el corazón no late de forma constante. De hecho, por ejemplo, la frecuencia de latido varía con la respiración. Cuando exhalas, el cerebro envía al corazón una señal inhibitoria que hace que lo retarde. Mientras que cuando inhalamos, esa señal desaparece y aparece un pequeño aumento de la frecuencia cardiaca. Este equilibrio constante, nos indica los dos componentes del sistema nervioso autónomo. Dicho sistema controla las funciones del cuerpo humano necesarias para la supervivencia, como la respiración, la digestión, el ritmo cardíaco, la presión arterial, y el control de órganos. Dentro de este sistema se encuentran dos subsistemas: el simpático (aumenta el ritmo cardiaco) y el parasimpático (disminuye el ritmo cardiaco). A este ritmo variante, se le denomina variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC). La investigación ha demostrado que la VFC podría detectar, de forma precoz, los estados de sobrentrenamiento (6).

Su relación con el sistema nervioso autónomo se produce de la siguiente forma:

      La información que aporta el aumento de la VFC es provocada por una fuerte activación del sistema parasimpático

      Sin embargo, si el sistema simpático es el dominante, se embota el sistema parasimpático y la VFC bajará. 

Desde el punto de vista del rendimiento deportivo, lo ideal sería que una persona tenga una respuesta fuerte a un estrés agudo, como es el caso de un entrenamiento intenso, junto con una respuesta del parasimpático igualmente enérgica cuando se trata de los momentos de recuperación. Es decir, los resultados de la VFC aportan información sobre las respuestas automáticas de nuestro cuerpo a un aumento de la carga de entrenamiento (7).

La VFC se ha estudiado de forma habitual en el rendimiento aeróbico, pero encontramos también en deportes de fuerza. Chen y colaboradores (8) estudiaron en weightlifters experimentados la relación entre la VFC, las manifestaciones de fuerza y los niveles de la hormona DHEA u hormona dehidroepiandrosterona (una hormona esencial para la reparación neural). En dicho estudio, tras un entrenamiento de 2 horas en el que se entrenó al 95% de 1RM, los levantadores fueron controlados durante un periodo de recuperación de 72 horas. La conclusión principal del estudio fue que la VFC refleja el estado de recuperación post-entreno.

¿Cómo podemos utilizar la VFC?

Dentro de un nuevo ciclo de entrenamiento, se debe registrar la VFC durante el periodo de entre 4 a 6 semanas. Para tomar lo datos de la VFC, lo podemos hacer de la siguiente forma: estar sentado cómodamente en una silla, con los ojos abiertos y respirar espontáneamente sin hablar registrando nuestro ritmo cardiaco durante 2 minutos (9). Estas mediciones se deberían hacer en las mismas condiciones y horario. Se recomienda que las medidas se realicen durante la noche o durante las primeras horas de la mañana. Debido a que la VFC durante estos periodos nos aporta una mayor información de la fatiga acumulada, ya que refleja mejor los cambios en el sistema nervioso autónomo (10).

Además, en el registro se han de incluir datos importantes como: el entrenamiento visible (ejercicios, peso, series, repeticiones, descanso) y el invisible (nutrición, duración del sueño y calidad, métodos de recuperación, el estado de ánimo). Cuanto más rico sea este registro, mejor conocimiento de la fluctuación de nuestra VFC durante nuestro nuevo ciclo de entrenamiento. Tras este periodo tendremos muchos datos que nos podrán ayudar a establecer una línea base y las modificaciones en función de los diferentes parámetros recogidos.

Para poder realizar los registros nos encontramos con herramientas sencillas y gratuitas, en sus versiones básicas, que nos permiten cuantificar la VFC. Podemos hablar por ejemplo de la aplicación Elite HRV (https://elitehrv.com/) para dispositivos móviles, softwares que nos permiten grandes posibilidades de análisis (e.g., Kubios HRV Standard; http://www.kubios.com/), hasta dispositivos y softwares diseñados para dichos análisis (e.g., Bioforce HRV; http://www.bioforcehrv.com).

A modo de conclusión, cuanta más información recojamos de los entrenamientos, tendremos una mayor comprensión del sistema nervioso, lo cual nos ayudará a mejorar los entrenamientos, evitar el sobrentrenamiento y, en muchos casos, lesiones.

Autor: 

Eduardo José Fernández Ozcorta

Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

NSCA-CPT

Miembro del Grupo de Investigación Emotion (HUM-643)

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Referencias

  1. Foster C, Rodriguez-Marroyo JA, de Koning, JJ, Monitoring Training Loads: The Past, the Present, and the Future. Int J Sports Physiol Perform. 2017; 0(0): 1-24.
  2. Stanley J, Peake JM, Buchheit M, Cardiac parasympathetic reactivation following exercise: implications for training prescription. Sports Med. 2013; 43(12): 1259-77.
  3. Achten J, Jeukendrup, AE, Heart rate monitoring. Sports Med.  2003; 33(7), 517-38.
  4. Tsuji H1, Venditti FJ Jr, Manders ES, Evans JC, Larson MG, Feldman CL, Levy D, Reduced heart rate variability and mortality risk in an elderly cohort: the Framingham Heart Study. Circulation 1994; 90(2): 878-83.
  5. Pumprla, J., Howorka, K., Groves, D., Chester, M., & Nolan, J. (2002). Functional assessment of heart rate variability: physiological basis and practical applications. Int J Cardiol. 2002; 84(1), 1-14.
  6. Buchheit M, Simon C, Piquard F, Ehrhart J, Brandenberger G. Effects of increased training load on vagal-related indexes of heart rate variability: a novel sleep approach. Am J Physiol Heart Circ Physiol. 2004; 287(6): H2813–18.
  7. Baumert M, Brechtel L, Lock J, Hermsdorf M. Wolff R, Baier V, Voss A. Heart rate variability, blood pressure variability, and baroreflex sensitivity in overtrained athletes. Clin J Sport Med, 2006; 16(5), 412-17.
  8. Chen JL, Yeh DP, Lee JP, Chen CY, Huang CY, Lee SD, Chen CC, Kuo TB, Kao CL, Kuo CH. Parasympathetic nervous activity mirrors recovery status in weightlifting performance after training. J Strength Cond Res. 2011; 25(6), 1546-52.
  9. Nakamura FY, Pereira LA, Esco MR, Flatt AA, Moraes JE, Cal Abad CC, Loturco I. Intraday and Interday Reliability of Ultra-Short-Term Heart Rate Variability in Rugby Union Players. J Strength Cond Res. 2017, 31(2), 548-51.
  10. Rodas G, Pedret Carballido C, Ramos J, Capdevila L (2008). Variabilidad de la frecuencia cardiaca: Concepto, medidas y relación con aspectos clínicos (II). Arch Med Deporte. 2008; 25(124), 119-127.