El rango de movimiento activo como herramienta de monitorización

Autor: Eduardo José Fernández-Ozcorta (PhD, NSCA-CPT)

En términos generales, la incidencia de lesiones varía sustancialmente entre deportes, aunque parece que los mecanismos de producción principales son el sobreuso y los traumas sin contacto1, es decir, mecanismos intrínsecos al propio sujeto. Además, una vez producida la lesión, el riesgo de que se reproduzca es elevado y su respuesta puede estar vinculada a la neurociencia.

De forma tradicional, se ha relacionado la lesión como un suceso local y con repercusiones exclusivamente sobre el tejido/s lesionado/s. Ahora sabemos que esta lesión también atañe al sistema nervioso. Las investigaciones muestran que las alteraciones neuromusculares son debidas, en parte, a la pérdida de la retroalimentación aferente, derivada de los mecanorreceptores, las cuales provocan una reorganización del sistema nervioso central (SNC) a nivel cortical y espinal2,3. Ésta se traduce en una menor capacidad para tolerar la carga y adaptarse a los cambios suscitados por cualquier actividad física, es decir, modificaciones en el control motor3,4.

Los mecanorreceptores responsables de la información propioceptiva se encuentran principalmente en músculos, tendones, ligamentos, y cápsulas (además, de los ubicados en la piel y en las capas fasciales). Entre los mecanoreceptores, el huso muscular tiene una gran importancia. Este es el responsable de compensar cualquier desviación en la cinemática debido al ruido neuronal, errores numéricos o la perturbación5, convirtiéndose en el principal propioceptor6. Una de las razones por las que puede tener dicha función, es por ser el único con capacidad para ser modulado por el SNC; posibilitando así que sea la principal fuente de información sensorial de la actividad muscular. Existe la hipótesis de que existe una gran influencia de la información que generan los demás propioceptores y la información que desciende del SN tienen sobre la información que puede aportar el huso muscular y sus consecuencias sobre la actividad el músculo7. Como podemos observar, la función normal del músculo es dependiente tanto de la información que se envía desde los sentidos y de cómo integra la información nuestro cerebro.

La información sensorial subyace en la planificación de toda salida motora (u output motor), si ésta planificación no es la correcta puede causar una pérdida de capacidad de contracción dentro de su rango fisiológico normal de acortamiento, es decir, no puede contraerse lo suficiente y, por tanto, se ve afectado el rango completo de movimiento, pudiéndose representar a través de la reducción del rango articular8. Asimismo, la ley de Sherrington establece que la disminución de la actividad de ciertos músculos conduce a la facilitación, traduciéndose en una mayor actividad y tensión de músculos antagonistas.

Para llegar a los extremos del rango articular, de forma activa, necesitamos que el músculo pueda generar suficiente fuerza para poder acortarse durante todo su umbral contráctil. Para poder llegar a dicho rango de acortamiento la arquitectura muscular no le ayuda, para ello el sistema genera mayor neurológica como respuesta a la ineficiencia de dicha arquitectura9,10. En general, el músculo necesita de mayor activación neuronal durante las contracciones que se producen cuando los extremos del sarcómero están más próximos que cuando dichos extremos se encuentran más distantes.

Si vamos a utilizar o estamos usando el rango articular como sistema de monitorización, hemos de tener ciertos aspectos en cuenta:

  • Han de evitarse las cargas adicionales para el estudio pormenorizado. Con la propia resistencia de los tejidos a la deformación sería suficiente y, según la situación, el propio peso de la extremidad.
  • Para poder observar los déficits, hemos de comparar de forma bilateral el rango de movimiento. Normalmente, aunque no es universal, las personas mostramos la misma arquitectura estructural en ambos hemicuerpos; por lo que, si no existe debilidad, ambos mostrarán rangos muy parecidos.
  • Merece la pena que, durante el análisis del rango se acompañe al usuario, se monitorice el ROM usando nuestras manos con el objetivo de sentir las fuerzas que realiza el sujeto y si éstas las realiza dentro del plano de fuerza en el que se esté evaluando el ROM.
  • En muchos casos, la persona intentará buscar soluciones a la falta de movilidad. Es decir, al explorar el rango se ha de estar muy atento a los intentos del usuario para llegar a ciertos rangos buscando otros planos de movimiento. Hay que tener presente que el usuario rescatará movimiento de otras articulaciones adyacentes. Muchos de los tests de flexión de cadera se miden en decúbito supino sin bloquear la columna lumbar, por lo que no sabemos cuánto rango viene “regalado” por la flexión de la columna lumbar.
  • El rango que pueda alcanzar cada usuario no es generalizable a toda la población. Hemos de ser conscientes de que el rango está intrínsecamente relacionado con la arquitectura articular de la persona. Si un individuo presenta una coxa vara no tendrá el mismo rango de abducción de cadera que una persona que tenga una coxa valga.
  • Conocer la influencia de la gravedad en cuanto al estudio del rango. En este caso, la gravedad puede asistir o restringir el rango de movimiento. Podemos probar cómo el rango de movimiento, en una abducción de hombro, puede verse alterada cuando se realiza a favor o en contra de la gravedad.
  • Una de las principales limitaciones es que, a pesar de que exista una limitación en el rango, no sabremos que músculo o músculos presentan debilidad. Los músculos, aunque puedan tener una individualidad anatómica, carecen de individualidad funcional. Por ello, se recomienda que el estudio del rango se realice de la forma analítica por cada articulación y un plano de trabajo. 
  • Por otra parte, el sistema puede verse afectado por otros mecanismos como relacionados con el aumento del sistema nervioso simpático, que puede verse afectado por variables como niveles de estrés, nutrición, descanso, obesidad, hipertensión, sistema inmune…

Concluyendo, el estudio del ROM nos puede aportar información de cuáles pueden ser los rangos o planos de movimiento que presenten mayor inestabilidad para el sistema. De forma práctica, el estudio del rango nos podrá orientar sobré cómo organizar la sesión de entrenamiento y decidir los ejercicios a aplicar en nuestras sesiones. Además, se presenta como una herramienta económica, sencilla y de fácil aplicación para cualquier usuario, independientemente de su edad o condición física.

Referencias:

  1. Engebretsen L, Soligard T, Steffen K, Alonso JM, Aubry M, Budgett R, Dvorak J, Jegathesan M, Meeuwisse WH, Mountjoy M, Palmer-Green D, Vanhegan I, Renström PA. Sports injuries and illnesses during the London Summer Olympic Games 2012. Br J Sports Med 47: 407-414, 2013.
  2. Flor, H. (2003). Cortical reorganisation and chronic pain: implications for rehabilitation. J Rehabil Med 41: 66–72, 2003.
  3. Ward S, Pearce AJ, Pietrosimone B, Bennell K, Clark R, Bryant AL. Neuromuscular deficits after peripheral joint injury: a neurophysiological hypothesis. Muscle Nerve 51: 327-332, 2015.
  4. Hodges PW, Van Dillen LR, McGill S, Brumagne S, Julie A, Hides JA, Moseley GL. Integrated clinical approach to motor control interventions in low back and pelvic pain. In: Spinal Control: The Rehabilitation of Back Pain. State of the art and science. P.W. Hodges, J. Cholewicki, and J. H. van Dieën, eds. Edinburgh; New York: Churchill Livingstone/Elsevier, 2013. pp. 243-309.
  5. Parnianpour M. Computational models for trunk trajectory planning and load distribution: a test-bed for studying various clinical adaptation and motor control strategies of low back pain patients. In: Spinal Control: The Rehabilitation of Back Pain. State of the art and science. P.W. Hodges, J. Cholewicki, and J. H. van Dieën, eds. Edinburgh; New York: Churchill Livingstone/Elsevier, 2013. pp. 17-29.
  6. Proske U, Gandevia SC. The proprioceptive senses: their roles in signaling body shape, body position and movement, and muscle force. Physiol Rev 92: 1651-1697, 2012.
  7. Johansson H, Sjolander P, Sojka P. A sensory role for the cruciate ligaments. Clin Orthop Relat Res 268: 161–178, 1991.
  8. Goldberg EJ, Neptune RR. Compensatory strategies during normal walking in response to muscle weakness and increased hip joint stiffness. Gait Posture 25: 360–367, 2007.
  9. Christova P, Kossev A, Radicheva N. Discharge rate of selected motor units in human biceps brachii at different muscle length. J Electromyogr Kinesiol 8: 287–289, 1998.
  10. Renner CI, Woldag H, Hummelsheim H. Central compensation at short muscle range is differentially affected in cortical versus subcortical strokes. Stroke 37: 2076-2080, 2006.